Después de pactar nuestro servicio con el cliente, recibimos de él materiales en todos los formatos y con diferentes avances en su elaboración.
Dependiendo de la calidad de las imágenes que el cliente proporcione, las digitalizamos en nuestro scanner de tambor a la más alta resolución. Si las imágenes son digitales y se requieren arreglos, tenemos experiencia y la tecnología para elaborar retoques sofisticados, tanto en imagen como en color.
La calidad final se garantiza empleando monitores y cabinas de luz calibradas consistentemente en el proceso de producción, desde el retoque hasta la prensa. Nuestro control es tal que muchas veces partimos de muestras físicas para reproducir el color y textura, con una aproximación prácticamente igual a la muestra en el producto final.
Posteriormente, de acuerdo con el tipo de encuadernado, se arman los pliegos para impresión, después se muestran las pruebas de color al cliente para su aprobación.
Por último, se elaboran las placas litográficas en nuestros CTP (Computer to plate) manteniendo todo el detalle y resolución de las imágenes originales.